El origen de la región más transparente

La región más transparente, una de las novelas capitales del boom latinoamericano, Carlos Fuentes la escribió a los 30 años. Tenía un titulo más largo: La región más transparente del aire, y tenía en claro que era sería su carta de presentación, su novela potente, que le daría prestigio como escritor, como finalmente sucedió. A pocos días de cumplirse un año de su muerte, algunos datos importantes sobre esta novela y los expedientes de la beca CME que obtuvo.

La nota es Yanet Aguilar:

Cuando Carlos Fuentes obtuvo la beca del Centro Mexicano de Escritores (CEM), entre 1956 y 1957, tenía apenas 28 años pero ya había publicado un libro de cuentos, Los días enmascarados -que salió justo el día que cumplió 26 años, el 11 de noviembre de 1954-; también había publicado una gran cantidad de “cuentos dispersos en revistas, ensayos y crítica”. El que accedió a la beca en esa institución donde Juan Rulfo terminó de escribir Pedro Páramo y El llano en llamas, y donde Juan García Ponce le puso punto final a La casa en la playa, ya era un escritor potente.

A esa edad, Carlos Fuentes tenía muy claro el proyecto de su novela La región más transparente del aire, que publicó en 1958 con un título más breve: La región más transparente; y tenía aún más clara su pretensión de convertirse en un importante narrador: “Mis intereses se localizan fundamentalmente en el campo de la creación literaria: novela y cuento”. Aspiraba muy alto, a escribir la novela nunca escrita en México.

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Juan Gelman, exiliado en México, descarta vivir en su país

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El galardonado poeta argentino Juan Gelman, uno de los invitados de la Feria del Libro de Santo Domingo, descartó volver a vivir en Argentina, donde perdió a su hijo y a su nuera, víctimas de la represión de la dictadura militar. Gelman (Buenos Aires, 1930) señaló en rueda de prensa en la capital dominicana que “cada uno o dos años” viaja al país suramericano a visitar familiares y amigos, pero que no se irá de México, donde vive exiliado desde el golpe militar de 1976 en Argentina, ni siquiera “cuando me toque tocar el violín en otro barrio”.

El escritor ironizó un poco con la inédita situación que actualmente vive su país que desde este año cuente con un papa, Francisco, y con una reina, Máxima Zorreguieta, la nueva Reina consorte de Holanda. Gelman dijo que como argentino se siente “degradado” porque “antes Dios era argentino, ahora es apenas papa”, lo que provocó risas en el auditorio.

La vida del autor, galardonado, entre otros, con los premios Reina Sofía y Pablo Neruda (2005) y Cervantes de Literatura (2007), ha estado marcada por el dolor, ya que en agosto de 1976, en plena dictadura en su país, su hijo Marcelo y su nuera Claudia, embarazada de siete meses, fueron secuestrados por los militares argentinos y posteriormente asesinados. Después de más de dos décadas de intensa búsqueda, Gelman localizó a su nieta, Macarena, en Uruguay, donde había sido criada por la familia de un policía de esa nación.

Durante la rueda de prensa, el autor de “Cólera buey” o “Exilio” rehusó, sin embargo, a hablar del tema porque, según explicó, estaba allí en condición de poeta y no de defensor de los derechos humanos. Sobre el “estado de salud” actual de la poesía que se escribe en América Latina, Gelman aseguró que es “muy bueno”. “Si la comparemos (la poesía) con la que se escribe en países como Francia o España, muestra una gran vitalidad”, subrayó.

Fuente: EFE

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Remate de libros, en México

¿Cuándo en Lima?

La nota dice:

Con la asistencia de 147 mil personas y una venta superior a los 250 mil títulos, concluyó hoy el Séptimo Gran Remate de Libros en el vestíbulo principal del Auditorio Nacional, lo que representó 35% arriba de los visitantes y ventas del año pasado.

“La gente compró mucho más que en el Sexto Gran Remate, se superaron en general todas las expectativas pues tan sólo ayer acudieron 23 mil 100 personas, también el jueves tuvo una gran entrada de visitante y más aún viernes, por la venta nocturna, donde tuvimos 32 mil visitantes”, señaló en entrevista María Cortina, coordinadora del evento que es organizado por la Secretaría de Cultura con apoyo de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana y el Auditorio Nacional.

Una de las actividades más atractivas del Gran Remate de Libros que se realizó del 25 a 31 de marzo, fue la venta nocturna, realizada el pasado viernes, que se extendió de las siete de la noche -el horario normal de cierre-a las once de la noche; además de las guías de compras a cargo de escritores de la talla de Armando González Torres, Ana García Bergua, Ana Clavel, Eduardo Antonio Parra, Héctor Orestes Aguilar y Eduardo Vázquez, quienes realizaron recorridos por los locales de la feria y recomendaron libros a los visitantes.

“Hice un recorrido todos los días, y hoy en particular acudí preguntando a los editores que les había parecido este año el Remate, de todos no hubo quien me dijera que no le había gustado, incluso señalaron que era el mejor remate que ello haya habido y además los expositores me decían hay que hacer otro”, afirmó Cortina.

El encuentro que reunió en dos mil metros a 135 expositores que pusieron a la venta 250 fondos editoriales y más de diez mil títulos, fue bien recibido por los jóvenes que no sólo adquirieron libros con hasta 80% de descuento, sino que también participaron en las conferencias organizadas por IBBY México

Los 80 años de Sergio Pitol

Sergio Pitol cumplió años el día de ayer. Cuentista, novelista, ensayista, editor, y traductor, Pitol es una referencia ineludible en las letras no solo mexicanas, sino también hispánicas. Yanet Aguilar hace un recuento de su vida y obra para El Universal:

Parecía natural que siendo consejero cultural en las embajadas de Varsovia, Budapest y Moscú; embajador de México en Checoslovaquia o agregado cultural en París, Sergio Pitol se convirtiera en traductor y trajera al español la obra de escritores tan diversos como Henry James, Lu Hsun, Jane Austen, Joseph Conrad, Robert Graves, Witold Gombrowicz y Tibor Déry.

“Mi literatura está fundamentalmente tejida de recuerdos. No es una virtud: es una deformación. Mi proceso creativo está muy ligado a la atención que le presto a las evocaciones. Busco el pasado y lo alimento”, señaló en una ocasión Pitol. También ha dicho: “El primer párrafo viene como resultado de una herida emocional”.

Alejandro Hermosilla, filólogo español y profesor en la Universidad de Murcia recuerda que su acercamiento a la literatura de Pitol fue al terminar su tesis doctoral sobre Ernesto Sábato; deseaba venir a México y para obtener una beca debía redactar un proyecto sobre algún escritor, entonces cayó en sus manos El mago de Viena, lo leyó y al poco tiempo se topó con Nostromo de Joseph Conrad traducido por Pitol. “Mi acercamiento a su literatura fue gradual y progresivo. No la leí de golpe. De hecho, no terminé de leer su obra completa hasta consultar la de decenas de otros escritores mexicanos”.

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Últimas publicaciones en Escritores por escritores

Juan Villoro: “La computadora tiene un gran problema… te impide dudar”

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Juan Villoro ha participado en el ciclo de conferencias Escribir Mañana, en México. La idea del encuentro radica en reflexionar sobre la literatura actual y los medios electrónicos. A Villoro le gusta escribir en computadora y una vez concluido el texto, borrar todo y volverlo a escribir. “Hay quienes me dicen que es muy tedioso eso, pero para mí esto eso es un proceso que me divierte mucho”

Aquí la nota de El Universal:

El uso de las nuevas tecnologías y la posibilidad de las publicaciones digitales podría propiciar que los escritores recibieran un mayor porcentaje de ganancias, consideró el escritor mexicano Juan Villoro. Al participar en el arranque del ciclo “Escribir mañana”, el laureado cronista explicó que ello se debe a que la tecnología puede eliminar intermediarios en el proceso de edición y distribución, lo cual debería redituar en mejores condiciones de venta y ganancia.

En su ponencia denominada “La escritura hoy, entre la red y la página”, Villoro consideró que en relación a las nuevas tecnologías y las herramientas empleadas durante el proceso creativo hay mucho que decir para bien y para mal. Recordó que él escribía con bolígrafo, pero poco tiempo después comenzó a utilizar máquina de escribir y más recientemente ya utiliza la computadora, aunque sigue privilegiando la escritura a mano.

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Juan Villoro: El escritor puede ser un hijo de puta y ser un genio

En Gatapardo le han dedicado un extenso reportaje al escritor mexicano Juan Villoro, en donde expresa sus visiones en torno a la literatura y el periodismo, entre otros asuntos como la política. “¿Te sientes más afianzado en el periodismo que en la literatura?”, le preguntan. Villoro responde: “La verdad es que en ningún lado. Eso es lo interesante. Es como cuando te gusta una chava. Si te interesa, te pone muy nervioso, no se te ocurre algo absolutamente genial que decirle.”

Aquí un extracto de la nota de Diego Enrique Osorno:

Juan Villoro Ruiz pasó la primavera de 2012 en Barcelona. Viajé para seguirlo la última semana de su estancia en aquella ciudad en la que impartió un curso del máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Me intrigaba conocer, entre otras cosas, por qué un controvertido genio, poco elogioso, de nombre Roberto Bolaño, lo definió como un escritor que con el paso de los años no se había convertido en cobarde ni caníbal.

El último día de la persecución lo acompañé al aeropuerto El Prat para que se subiera a su avión de regreso a la ciudad de México. Antes de que entrara a la sala de abordar, nos sentamos en una cafetería de paninos con pequeñas sillas plateadas, en las que la altura y corpulencia de Villoro resaltaban aún más. Puse la grabadora sobre la mesa y la encendí para registrar el relieve acústico de su voz calculada y estereofónica. “Qué bueno. Ya era hora de que grabaras algo”, me dijo con una sonrisa irónica, al inicio de aquella conversación, la única que guardé en mi vieja Olympus tras varios días a su lado en Barcelona. Esa entrevista en forma, con una duración de apenas cincuenta y cuatro minutos y treinta y siete segundos, debí comenzarla improvisando la pregunta de si él grababa siempre a sus entrevistados. “Casi nunca oigo lo que grabo, porque lo que recuerdo es lo importante. Pero grabo por una cuestión casi jurídica”, respondió.

Villoro suele hablar con un amable tono pedagógico sobre todas las cosas. Sabes que te está dando una cátedra de algo pero no te apabulla con su conocimiento. El escritor Javier Marías ha resaltado los tremendos poderes de persuasión —seducción incluso— de Villoro, así como su mordiente ironía. Es claro que encarna un caso inusual: “El de poseer una inteligencia sin vanidad”, de acuerdo con Julio Villanueva Chang, editor de la revista Etiqueta Negra. Villanueva Chang también dice que Villoro ha hecho suyo el credo de Gay Talese: “Decir la verdad sin ofender”. Otro atributo de la conversación casual de Villoro es que puede producir frases sumamente poderosas: aforismos que siguen la tradición de Georg Christoph Lichtenberg, escritor del siglo XVIII al que Villoro ha traducido del alemán al español. Lichtenberg es una de varias influencias de la cultura alemana que le fue inculcada desde niño por su papá.

Luis Villoro Toranzo, nació en Barcelona en 1922, y en su juventud viajó a París para estudiar primero en La Sorbona y luego en Múnich, donde se matriculó en la Ludwig-Maximilians-Universität, de la desaparecida República Federal de Alemania. A sus noventa años, Villoro Toranzo es uno de los filósofos mexicanos más respetados. Aunque lleva meses en convalecencia, todavía cuenta con energía para sostener correspondencia pública con el subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la organización política-militar que considera al papá de Juan Villoro como uno de sus principales referentes. Villoro Toranzo también cuenta aún con un estómago adecuado para comer un tamal mientras mira por la televisión la entrega de los premios Oscar en compañía de su hijo. En ocasiones pregunta acerca de los conceptos que él mismo desarrolló en sus libros, algunos de los cuales olvida a ratos a causa de su padecimiento. Ambos comentan, sobre todo, temas recurrentes del pensamiento de Villoro Toranzo, como su análisis crítico de la ideología.

Si la prosa del Villoro escritor va de forma vertiginosa directo al descubrimiento (y el trayecto al descubrimiento suele ser aún más revelador), la del Villoro filósofo hace el rodeo revelador: “Quien está preso en un estilo de pensar ideológico no tiene por qué aceptar que su creencia se deba a intereses particulares, porque él sólo ve razones. En realidad, si aceptara que su creencia es injustificada y que sólo se sustenta en intereses, no podría menos que ponerla en duda. Por eso la crítica a la ideología no consiste en refutar las razones del ideólogo, sino en mostrar los intereses concretos que encubren”.

En la entrevista del aeropuerto El Prat pedí a Villoro hablar de otras diferencias entre la escritura de él y de su padre. “Como no soy filósofo, sino escritor, soy fácilmente chismoso, porque es obvio que a un escritor lo que le interesa es la vida privada de las personas. Contar historias singulares, meterte donde no debes. Y también como periodista, pues muchas veces conoces a las personas no sólo por sus ideas o sus posturas, sino por sus tentaciones más bajas, y es más difícil respetarlas”.

Antes de que acabara la conversación en el aeropuerto —durante la cual, sin que lo supiéramos, Josep Guardiola provocaba un cisma en Cataluña al anunciar su renuncia como entrenador del Futbol Club Barcelona—, comenté a Villoro que en México buscaría a su mamá, Estela Ruiz Milán, para entrevistarla. 

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Xavier Velasco vuelve con “La edad de la punzada”

Xavier Velasco (Ciudad de México, 1958) regresa a su adolescencia con La edad de la punzada, novela publicada por Alfaguara. Anteriormente -2007- Velasco había publicado Este que ves, libro autobiográfico en donde su infancia era el mundo representado. Recordemos que el escritor mexicano es autor de Diablo Guardián, novela galardonada con el Premio Alfaguara de Novela en 2003.

La nota de Europapress dice:

El escritor mexicano Xavier Velasco publicó en 2007 ‘Este que ves’, su primera obra autobiográfica en la que el autor rememora su infancia. Ahora, continúa en línea recta por la senda temporal de su pasado y se atreve a desvelar los secretos de su adolescencia tal y como los recuerda en el libro ‘La edad de la punzada’ (Alfaguara).

La idea de este libro era “recuperar la rabia, el desconcierto, la vehemencia infinita de tener catorce años y padecer la fama de ser el peor alumno en la historia del colegio”, ha explicado el escritor en declaraciones a Europa Press.

El autor indica que vivió una infancia “casi tan turbulenta como la adolescencia” y siempre las recordó como novelas. Esos pasajes se transformaron poco a poco en relatos y se han convertido en dos volúmenes en los que recobra “aquel morbo pleno de ensoñaciones y pudores sin nombre”.

Lo que viene después, afirma, “no es susceptible de novelarse”. “Ni me atrevo a intentarlo porque además no siento la menor tentación. Sólo soy el que mueve las marionetas, mi trabajo es pasar por invisible”, añade.

A Velasco no le preocupa mucho la “coincidencia estricta” de los hechos y dichos, en la medida en que esté “vivo el espíritu”. Según confiesa, a día de hoy, “ningún protagonista se ha quejado”. “A los antagonistas, afortunadamente, no los he visto, en cuyo caso temo que me reclamarían menos por mentiroso que por indiscreto. ¿Quién les manda pelearse con el narrador?”, bromea.

El atractivo de esta etapa reside en las “carencias emocionales, físicas, culturales, sociales, afectivas”, ante lo que uno ha de echar mano “de todos sus ingenios” para sobreponerse al “clima adverso” de la adolescencia. “En ese trance acaba por desvelar misterios prodigiosos, como sería el caso del ardor sensual, la pasión amorosa, el riesgo cotidiano”, apunta.

SECRETOS Y DETALLES

Si ha existido algún secreto que le haya dado pudor contar, eso ha sido razón “más que bastante para no censurarlo”. Precisamente, explica, el juego estaba en narrar lo que le intimidaba. “¿Dónde si no iba a hallar los materiales frescos para la novela?”, se pregunta Velasco.

Según sus palabras, “la adolescencia está repleta de pudores y vergüenzas, se le teme al ridículo como años antes a las inyecciones”. Ser novelista, en cambio, implica encontrar alguna forma de lujuria en la ventilación de los miedos privados, con el único objetivo de dar “vida” a la historia.

Murió el poeta Rubén Bonifaz Nuño

Considerado uno de los más importantes poetas en lengua española, con vasta trayectoria en las letras y en las traducciones de los clásicos grecolatinos, murió el pasado jueves a los 89 años el poeta, ensayista y traductor Rubén Bonifaz Nuño.

Aquí la nota de El Universal:

El poeta, ensayista y traductor Rubén Bonifaz Nuño falleció ayer a los 89 años, informó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) en su cuenta de Twitter.

El poeta, nacido en Córdoba, Veracruz, el 12 de noviembre de 1923, murió a las 18:30 horas de ayer y desde la madrugada de hoy sus restos están en la funeraria de Felix Cuevas, al sur de la ciudad de México; en el transcurso de la noche el Conaculta iba a confirmar si la familia acepta un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes. Además, Rafael Tovar informó que junto con la UNAM organizará un homenaje en próximos días.

Considerado uno de los más importantes poetas en lengua española y con una vasta trayectoria en las letras y en las traducciones de los clásicos grecolatinos, Bonifaz Nuño era licenciado en derecho y doctor en letras por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde en 1960 inició su carrera como profesor de latín en la Facultad de Filosofía y Letras, en donde era considerado un genuino maestro de maestros.

En sus últimos días permanecía casi inmóvil, se había quedado ciego y había perdido el sentido del oído.

En vida, el también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y de El Colegio Nacional fue reconocido con numerosos premios y homenajes, como el Premio Nacional de Ciencias, Letras y Artes en 1974, el Internacional Alfonso Reyes, y el de la Universidad Nacional por Investigación en Humanidades, además del Doctor Honoris Causa e Investigador Emérito de la UNAM.

Para él, la escritura, ese único acto libre, era también un acto fundamental. “Nunca me quité la ropa para escribir. Escribí siempre formalmente por respeto a la máquina y por respeto a lo que estaba tecleando”, confesó el propio Bonifaz Nuño, quien siempre vistió de forma elegante.

El legado

Bonifaz Nuño tradujo numerosos clásicos grecolatinos, la mayoría de los cuales han sido publicados en la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana. Además de sus notables traducciones del latín y del griego, escribió ocho obras de interpretación crítica relativas a la cosmogonía del mundo prehispánico con base en el estudio de su escultura.

Sus creaciones Fuego de pobres, As de oros, Albur de amor, De otro modo lo mismo son parte de su obra reunida, y El templo de su cuerpo lo consagró como uno de los poetas más altos dentro de la lengua española.

Tomó expresiones de la cultura popular para convertirlas en poesía, y la intensidad la interpreta de una manera limpia, sincera, sin caídas ni sentimentalismos; en El manto y la corona, uno de los poemarios más importantes de la poesía mexicana, describe de una manera conmovedora todas las etapas del amor; como historiador demuestró la grandeza de nuestro pasado, en su forma de ser y de expresarse artísticamente; es, además, el gran traductor de los clásicos griegos y latinos.

Con la antología general en cuatro tomos que circula en las librerías, editada por el Fondo de Cultura Económica, la poesía, el ensayo y la traducción hecha por Rubén Bonifaz Nuño está al alcance de las nuevas generaciones que descubrirán al enamorado de las mujeres y apasionado del lenguaje.

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Las desventuras porteñas de Juan Villoro

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El escritor mexicano Juan Villoro (C. de México, 1956) se ha visto envuelto en un problema de pago de regalías por su comedia Filosofía de vida, puesta en escena en Argentina hace un tiempo.

Aquí la nota en Revista Ñ:

“¡Sensacional!”, pensó Juan Villoro cuando el director teatral Javier Daulte se le propuso en 2011 poner en escena Filosofía de vida para una producción de Adrián Suar en la avenida Corrientes. El ensayista y narrador, autor de El testigo, premio Herralde de novela en 2004, es uno de los más apreciados autores mexicanos y un cronista eximio de todos los registros de la vida urbana, no solo de su DF natal.

En vísperas del estreno, le decía al periodista Leo Tarifeño que sus diálogos, actuados por Alfredo Alcón y Rodolfo Bebán le parecía de rango mítico. “Parece que voy a cumplir un viejo anhelo: imaginar que soy un autor argentino”.

Y se le cumplió. Ahora conoce las amarguras de su doble nacionalidad. Con la obra en la cartelera, no ha cobrado un peso en todo el año por las regulaciones para la transferencia de divisas, que rigen hasta para las industrias culturales.

Hasta fines del 2011, Argentores le transfirió las regalías a la sociedad de autores mexicanos (SOGEM), que tiene un convenio que impide a los autores negociar el cobro directo de sus derechos. Argentores informó puntualmente de las liquidaciones —muy altas, tras un año en cartel y a sala llena— pero nunca pudieron retirar el dinero.

Consultado por mail, Villoro se resigna: “Podría ir a Buenos Aires, cobrar en moneda local, cambiar en el mercado negro y decir en la aduana mexicana por qué llego con tanto efectivo. Bastante rocambolesco”.

Pero siempre se encuentra una solución cuando se toman la vida con filosofía: “Ahora parece que será por trueque, como entre dos etnias. La SOGEM cobrará en México regalías de una obra argentina (una telenovela que se vendió a la tevé mexicana, todo indica que Patito feo) y me las dará a mí”. Entretanto, la asociación le dio un préstamo a cuenta de su jubilación para que no pierda tanto con las devaluaciones. Villoro ya conoce la contracara del autor argentino: ¿no lo anhelaba?

Emiliano Monge: “Muchos escritores están horas viendo series de televisión que deberían pasar leyendo.”

                    photo/CONSUELO BAUTISTA

Emiliano Monge (ciudad de México, 1978) es escritor y politólogo. Ha publicado la colección de relatos Arrastrar esa sombra (Sexto Piso, 2008) y la novela Morirse de memoria (Sexto Piso, 2010). En el setiembre pasado fue galardonado con el Premio Jaén de Novela en su 28ª edición por su novela El cielo árido -un retrato violento del siglo XX mexicano- que ha sido publicada por Mondadori.

Aquí la nota de Carles Geli para El País:

“El Raskolnikov de Crimen y castigo y el príncipe Mishkin de El idiota,personajes tan distintos de Dostoievski, se parecerían, casi se tocarían, si no hubiera un narrador; la escritura no puede ser mecánica”, reflexiona sobre los problemas de la novela de hoy quien, dicen los expertos, es uno de los 25 escritores secretos más importantes de América Latina. De ser así, dejará de estar oculto mucho más tiempo no sólo por el calado de su discurso sino por el de su obra, como demuestra su tercer libro (segunda novela), El cielo árido, con la queEmiliano Monge (Ciudad de México, 1978) ha obtenido el 28º premio Jaén de novela.

La conversación no empezó así pero podía haberlo hecho. Tampoco en este otro punto, pero para arrancar podría hacerse con su metáfora sobre su galardonada obra: “Es como si delante del Guernica de Picasso hubiera colocado un lienzo con unos agujeros dispersos e hiciera mirar al espectador a través de él. Esa tela muestra aquí la violencia en la que está sumido históricamente México a partir de momentos de la vida a lo largo del siglo XX del no menos violento Germán Alcántara Carnero, agujeros por el que podrán verse episodios de la Revolución, las guerras cristeras, la fundación del PRI, el imperio del narcotráfico… Germán Alcántara parece querer salir de eso al final de su vida. “Su reconversión es una metáfora de la de México intentando llegar a la modernidad, pero fracasan ambos”.

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La narcoliteratura mexicana

   photo/SAÚL RUIZ

No sé si en los demás países de la región este tipo de literatura sobre el crimen y el narcotráfico, la violencia en todo sentido, llamada vilmente “narcoliteratura”, se plasme con el mismo peso que en México, en donde puede hablarse de un “boom”. El libro “Confesión de un Sicario”, del periodista Juan Carlos Reyna, fue uno de los más vendidos en dicho país, y a mediados de julio la editorial Grijalbo lanzó una colección de libros con el mismo tema:  “El siglo de las drogas”, de Luis Astorga; “El cártel”, de Jesús Biancornelas; “El cártel de Sinaloa”, de Diego Enrique Osorno; “Osiel”, de Ricardo Ravelo,  y “El narco”, del Ioan Grillo. Ahora, el escritor mexicano Élmer Mendoza ha publicado recientemente Nombre de perro (Tusquest), una novela que viene a completar a Balas de plata y La prueba del ácido, que tienen al detective Edgar «el Zurdo» Mendieta como personaje capital. Pues Mendoza defiende el género, y no cree que la narcoliteratura sea oportunista.

La nota de Luis Padros dice lo siguiente:

El Zurdo Mendieta ha vuelto. El detective tiene esta vez que resolver el caso de una mujer que busca venganza por la muerte de su amante y para ello deberá sumergirse en la guerra contra el narco, esa tragedia diaria de la realidad mexicana en los últimos seis años que como dice su creador, el escritor Élmer Mendoza(Culiacán, 1949), solo ha servido para “crear enconos inconcebibles y exacerbar la violencia de las bandas”. Mendoza presentó el domingo por la noche en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara su última novela,Nombre de perro (Tusquets), llamado a ser otro hito de la narcoliteratura, un género del que es padre por derecho propio.

Travieso, de hablar suave y actitud inocente, Mendoza rechaza que la narcoliteratura se esté convirtiendo en un género para oportunistas. Al contrario, para el autor de Balas de plata y La prueba del ácido, se trata de novelas que restituyen la verdad en toda su complejidad social. “Es una estética de la violencia que se está dando en el cine y la música pero también en la ópera, la danza, las artes plásticas y el teatro. Es todo un movimiento, no es oportunismo. Es como descubrir una veta de metales: habrá quien saque las mejores pepitas y quienes solo rasquen. Me gusta la palabra narcoliteratura porque los que estamos comprometidos con este registro estético de novela social tenemos las pelotas para escribir sobre ello porque crecimos allí y sabemos de qué hablamos”.

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